BLANQUEO Y ECONOMÍA

Decisiones complejas en un momento complejo.

A partir de una iniciativa para la transparencia fiscal impulsada por la OCDE y el G20, un total de 101 jurisdicciones en todo el mundo han adherido a un estándar de reporte común y automático, que permitirá a los países acceder a información sobre los activos que sus ciudadanos tienen en el exterior sin solicitar permisos a la jurisdicción extranjera. Distintos países percibidos como paraísos fiscales se encuentran en esta lista, incluidos Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Uruguay, y Suiza. A partir de enero de 2017, algunos de estos países comenzarán a aplicar el nuevo marco común, incluida la Argentina, mientras otros lo harán a más tardar en septiembre de 2018. El gran ausente y beneficiario: Los Estados Unidos de Norteamérica, quien se beneficia recibiendo fondos, dilatando su adhesión y en un contexto incierto de cambio de gobierno.

Esta desaparición del anonimato, debería ser  uno de los incentivos más importantes para participar de esta exteriorización de activos.

Pero Argentina es especial. Las últimas noticias sobre la violación del secreto fiscal por funcionarios de diferente rango, genera un escalofrío respecto de que quienes blanqueen, puedan estar seguros de declarar una cantidad de dinero importante en el exterior, sin pasar a ser víctimas de ilícitos por parte de delincuentes astutos que puedan obtener esa información.

Por otro lado, aún en las activos radicados aquí, se hace difícil elegir el vehículo a través del cual blanquear, ya que tenemos tasas de interés, en pesos, astronómicas; un valor estacionario del dólar, que genera apreciación del peso con pérdida de competitividad preocupante; caída en los niveles de actividad económica y dificultades generadas en potenciales conflictos sociales; y debemos elegir entre bonos del gobierno, depósitos bancarios o dejar el dinero en el exterior.

Más allá de las tasas, los montos y los instrumentos que en definitiva apruebe el Congreso para quienes blanqueen, y sea el lugar de radicación de los activos Estados Unidos o cualquier otro país,  recomendamos tener en cuenta distintas opciones que nuestro Estudio ofrece, para minimizar contingencias de exposición e impositivas, y a la vez reducir esa exposición en el futuro, a partir del nuevo escenario que regirá a partir de 2017 y que será absolutamente diferente a lo que hemos conocido hasta el presente.

Las decisiones que se tomen hoy, van a condicionar nuestro futuro. Creemos que lo más prudente es, no sólo planificar la protección de los activos de la manera más adecuada, sino que aconsejamos además maximizar el ahorro impositivo y planificar el acerbo hereditario, dado que las diferencias de tasas y el impuesto a las sucesiones en distintas jurisdicciones, pueden generar contingencias no previstas, que pueden ser evitadas si se eligen los instrumentos adecuados.

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